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Achtung Plagio! (II)

Cuando la radio se mete en tu cabeza...

Un año después de la Expo y los JJOO de Barcelona, Radiohead lanza su álbum de debut, Pablo Honey. Al principio no tuvo especial impacto pero, especialmente uno de los temas, poco a poco se fue dando a conocer y hubo posteriores reediciones del trabajo. En 1997, con OK Computer el éxito ya fue masivo. Pero eso es otra historia. Año 2017, la cantante neoyorquina Lana del Rey se ve envuelta en una polémica con la banda de Oxfordshire. ¿Qué tienen que ver Radiohead y Lana del Rey?

Para buscar el punto en común, todavía hay que retroceder un poco más en el tiempo. The Hollies, originalmente un dúo que imitaba a los Everly Brothers, fue una banda importante de Manchester en los 60, que venía de la tradición del skiffle y evolucionó hacia el pop. Coetáneos de los Beatles. Uno de los temas más populares de The Hollies llevaba por título «The air that I breathe». Toca dar un nuevo salto.

Ese tema, «The air that I breathe», de The Hollies, a su vez era una versión de una canción original del gibraltareño Albert Hammond (sí, el padre del guitarrista de los Strokes, Albert Hammond Jr.) y Mike Hazlewood. La historia no tiene desperdicio. La primera vez que Hammond estuvo en Estados Unidos solo pudo entrar al país con 50 libras y, después de que un proyecto de musical fracasase, su situación era complicada. Se quedó tirado en un país nuevo para él, ante un futuro incierto. Conoció a una mujer, Linda, secretaria en un sello discográfico, que le permitió quedarse en su apartamento. La rutina diaria consistía en que Hammond acompañaba a Linda al trabajo y después ella le dejaba su coche para que fuese visitando las oficinas de otras compañías discográficas buscando una oportunidad. Uno de los días, Hammond le pidió a Linda que condujese ella (aplástate aquí, como dijo el Fary cuando se le iluminó La Mandanga en un momento de arte y gracia) porque estaba en «fase creativa». Y escribió esa canción, «The air that I breathe», para ella. Después de abandonar el apartamento de Linda nunca más volvieron a verse y hace unos años pedía ayuda para reencontrarse con ese alma generosa que inspiró unos de sus primeros éxitos.

En el álbum de Hammond, el tema no tuvo tanto reconocimiento. Sin embargo, The Hollies, solo dos años después, llevaron esta canción al número 2 en la lista de éxitos en Reino Unido. Y en el verano de 1974, a la sexta posición del Billboard en Estados Unidos. El ingeniero de sonido en la grabación fue Alan Parsons y, como apunte curioso, Eric Clapton le comentó a Parsons, a propósito de esta canción, que hay más «alma» en la primera nota de «The air that I breath», que en cualquier cosa que haya escuchado después. Habemus melocotonazo. Después llegarían versiones de los Everly Brothers, Barry Manilow, Olivia Newton-John, Cilla Black e incluso Simply Red.

Pasan los años -muchos- y llegamos a 1993 y el debut de Radiohead. Thom Yorke, cantante y líder de la banda, en ese momento estudiaba arte y literatura en la Universidad de Exeter y seguía tocando con sus compañeros de escuela, los hermanos Greenwood, Ed O´Brien y Phil Selway, en la batería. Originalmente se hacían llamar On a Friday (porque ensayaban los viernes). Posteriormente cambiaron a Radiohead, como guiño a la canción de David Byrne y su banda, Talking Heads.

Los inicios no fueron nada halagüeños: New Musical Express los calificó como «una imitación cobarde de una banda de rock» y BBC Radio 1 retiró el single de la radio al considerarlo «demasiado depresivo». Ese single era Creep.

Pablo Honey pasó sin pena ni gloria, apenas algunos conciertos en universidades y discotecas. Sin embargo, en un mundo que no era ni remotamente lo global ni hiperconectado que es hoy en día, el éxito vino desde fuera. Yoav Kutner, un DJ israelí que había hecho un programa de 60 horas sobre los Beatles, le cogió gusto a poner Creep a todas horas en la radio, y el tema se hizo muy popular en Tel Aviv. Otra emisora de música alternativa en San Francisco, KITS, también popularizó el tema. Y de ahí, comenzaron a radiarlo otras emisoras de la costa oeste de Estado Unidos. Después llegó la MTV y el éxito mundial: segunda posición en el Billboard en Estados Unidos y séptima posición en Reino Unido, una vez que el disco se reeditó. Recordemos que inicialmente había pasado desapercibido.

Yoav Kutner, el DJ israelí que popularizó Creep en Tel Aviv

Ha llegado el momento de ir encajando las piezas. Los compositores de «The air that I breathe», los cantautores Albert Hammond y Mike Hazlewood, pidieron a Yorke y los suyos que le diesen una vuelta al parecido entre su tema y Creep. Los chicos de Radiohead debieron verlo claro desde el principio porque ni siquiera se llegó a juicio. Llegaron a un acuerdo previo. Admitieron que se les podía haber ido la mano en la progresión de acordes (G-B-C-Cm), y repartieron los derechos de coautoría de Creep con Hammond y Hazlewood. De este modo se evitó llegar a un juicio en el que Hammond y Hazlewood podrían haber conseguido el 100% de los derechos editoriales de la canción.

¿Hubiésemos llegado hasta Creep sin Linda, la secretaría de la discográfica que ayudó a Hammond en sus inicios en Los Ángeles, o la inestimable ayuda de Yoav Kutner, el DJ israelí que popularizó el tema?

Juzguen ustedes mismos…

La canción original de Albert Hammond (que en la portada del álbum se da un aire a Alex Turner de AM). Era el año 1972.

La versión de The Hollies, 1974, que convirtió The air that I breathe  en un éxito mundial.

Creep, single del álbum debut de Radiohead, Pablo Honey. Año 1993.

Pasaron los años -muchos- y cambiamos de siglo. Año 2017. Lana del Rey, la artista neoyorquina que nos fascinó con Videogames, publica su quinto álbum «Lust for life» (mismo título que el inmenso disco y tema de Iggy Pop con Bowie,1977) que incluye una canción, Get Free, con un parecido más que notable con Creep.

Lana del Rey les ofreció un 40% de los derechos pero, en este caso, Radiohead no estuvieron conformes con el reparto y casi llegan a los tribunales.

Lana decía que no se había inspirado, pero vaya tela… A lo mejor lo que quería decir es que no se había inspirado porque directamente la había fusilado. A mí me parece flagrante.

Juzguen ustedes mismos…

En marzo de 2018, durante el festival Lollapalooza en Sao Paulo, Lana del Rey confirmó que el grupo británico había llegado a un acuerdo por el que habían retirado la demanda. “¡Bueno, joder… Ahora que la demanda terminó, supongo que puedo cantar esa canción cuando quiera, ¿no? ”, dijo al público brasileño. Aunque decir que esa canción es suya, sea mucho decir.

Ya lo saben, amigos, a veces la música es ¡ver, oír y copiar! Y aunque copiar no esté bien, tampoco está del todo mal si el resultado es Creep.

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