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Verdades y mentiras de Bohemian Rhapsody

“El arte es aquello que miente para decirte una verdad”. No logro recordar al autor de esta cita (sospecho que la leí en un libro de Neil Gaiman) pero, aparte de una hermosa definición, es una buena referencia para hablar de Bohemian Rhapsody.

No me sentía demasiado motivado antes del estreno. Queen es la banda que me agarró por el cuello y me lanzó de cabeza al amor por la música cuando tenía 10 años. Todavía me siento capaz de adivinar el título de cualquiera de sus más de 200 canciones escuchando sus 5 primeros segundos (lanzo el guante por si alguien quiere recogerlo en cualquier bar de España).

Pero no sentía buenas vibraciones. Seguramente por la cantidad de críticas regulares (que mencionaban un “telefilme blando”). Quizás por la cantidad de gente que se había retirado del proyecto (muy mala señal, desde el punto de vista creativo).

Cualquier duda sobre lo mucho que iba a disfrutar se disiparon en exactamente cinco segundos. Los que dura la legendaria sintonía de presentación de la Fox, esta vez en la versión de la guitarra de Brian May.

La película es ya un taquillazo internacional pero algunos fans se han enfurecido con la tonelada de hitos, eventos, canciones y conciertos que están cambiados de lugar, aparentemente de manera inexplicable.

Sucede cada vez que se intenta convertir una vida (siempre tan desordenada, tan cargada de pasos en falso, de vías que no llevan a ningún lado) en una historia ficticia, a la que le exigimos un orden y coherencia que sabemos que no tiene la vida real. Porque esto es una película, no un documental. Tiene permiso para recrear dramáticamente los hechos, siempre que sirva para contarnos una verdad más importante.

Así que, sin ninguna intención de exhaustividad, vamos a repasar algunos de estos momentos tan polémicos.

¡¡Spoilers por doquier!!

 

CONCIERTOS QUE SE ADELANTAN UNA DÉCADA

La mentira: Los legendarios conciertos de Queen en el Rock in Rio (700.000 personas en dos días) no tuvieron lugar a mitad de los 70, sino en 1985.

La verdad: La película los adelanta como recurso narrativo para crear un triste contraste. Mientras Freddie y Mary ven en la tele a medio millón de personas cantando Love of my Life, himno de amor eterno que le dedica (uno de ellos; You Take my Breath Away es otro de los que sacuden el alma), Mary sabe que su relación está a punto de terminar.

La conversación, por lo demás, es fiel a la realidad, según ha contado Mary:

Freddie: “Creo que soy bisexual”.

Mary: “No Freddie, tú eres homosexual. Y lo siento mucho por ti, porque vas a tener una vida muy dura”. (Recordemos que estamos a mitad de los 70).

Freddie y Mary dejaron de ser pareja, pero nunca “rompieron”. Freddie tuvo novios de larga duración y se folló a medio planeta, pero Mary fue el gran amor de su vida, hasta el final. A ella le dejó su mansión y gran parte de su fortuna.

 

El BIGOTE QUE APARECE ANTES DE TIEMPO

La mentira: Cuando Queen graban We Will Rock You para el disco News of the World (1977), Freddie todavía no tenía bigote. Tuvieron que pasar tres años para que adoptase ese look tan propio entonces en el barrio de Castro (San Francisco).

La verdad: La película asocia de manera un poco simple el bigote con el Freddie desinhibido y desbocado que mataba la soledad a base de orgías. Pero el Freddie de cuero negro de finales de los 70, todavía sin bigote, ya estaba totalmente desmadrado.

La escena nos introduce en la sorprendente grabación del clásico. Conocidos por su exuberancia musical, Queen revientan esta vez las listas con un tema hecho a base voces, palmas y un sencillo solo de guitarra.

Brian May había firmado hasta entonces el 40% de las canciones de la banda, pero los grandes éxitos eran de Freddie. Este sería su primer éxito inmortal, uno de esos que corea hasta un eremita en el Himalaya.

 

EL RESTO DE QUEEN NO SE ABURRÍAN EN LAS FIESTAS

La mentira: Durante una de las fastuosas fiestas de Freddie, podemos ver al resto de la banda con cara de aburridos y abandonando prematuramente con sus parejas.

La verdad: Todos disfrutaron del rock and roll lifestyle durante los 70. La diferencia está en la intensidad; la de Freddie fue en aumento y la del resto en descenso. Tal y como se narra, Freddie debió dar su do de pecho durante su estancia en Munich (entonces capital homosexual europea) durante los 80.

Roger Taylor tampoco debía de pasárselo mal durante las últimas giras. Su asistente tenía un blog hace años contando historias surrealistas al respecto. Pero, al terminar, volvía a ser un hombre casado y un padre de familia, como el resto.

John Deacon de fiesta en Nueva Orleans (1978).

 

¿PRESENTÓ FREDDIE A SU NOVIO EN FAMILIA?

La mentira: Freddie no presentó a su último novio, Jim Hutton, a sus padres antes del Live Aid.

La verdad: Difícil de encontrar, en este caso. Momento puramente “happy ending” de Hollywood. Que yo sepa, no existe pista alguna de que Freddie reconociese su homosexualidad a sus religiosos padres. Probablemente, ellos se darían cuenta del hecho por su exposición pública, como el resto de la humanidad.

Creo, sin embargo, que, más allá del amor a un hijo, sí que terminaron dándose cuenta de lo que había representado la vida de Freddie. Debió ser tras su muerte, cuando la Mercury Phoenix Trust Foundation empezó a ayudar a enfermos de todo el mundo, le dedicaron los primeros musicales de inspiración rockera, le pusieron una estatua en la zona más bonita de Montreux (inolvidables las imágenes de su madre y Monserrat Caballé abrazadas entre lágrimas cuando la inauguraron en 2008) y su música no dejó nunca de sonar.

Desafortunadamente, Bomi y Jer ya no están entre nosotros. Pero sí su hermana pequeña, la pizpireta Kashmira.

 

FREDDIE, EL SIDA Y LA BANDA

La mentira: Freddie no supo que tenía el SIDA en 1985, antes de tocar en Live Aid.

La verdad: Lo descubrió en 1987, pero lo sospechaba desde antes, viendo enfermar y morir a algunos amantes. Parece ser que retrasó la visita al doctor, temeroso del diagnóstico.

La conversación sí que sucedió en los términos que se exponen, según han contado mil veces Roger Taylor y Brian May. Algo así como “tengo el SIDA, quería que os enteraseis por mí. No sé cuándo tiempo me queda y quiero dedicarlo a hacer música hasta el final. Así que no quiero volver a hablar de este tema”.

La película adelanta este hecho, que sucede después del final de ésta, para que nos asomemos a dos verdades esenciales.

La primera, la grandeza con la que Freddie afrontó su fin. Recluido en su casa, cada vez más enfermo y asediado por los paparazzis. Pero escapándose a Montreux para seguir haciendo música. Para rodar vídeos cachondos en los que, tras embadurnarse la cara de maquillaje para disimular esas heridas que ya nunca se irían, interactuaba con un pingüino (I´m Going Slightly Mad). O para dar una lección de actitud rockera cuando ya debía estar 30 kilos por debajo de su peso normal (Headlong).

Para cantar, pocos meses antes del fin, “Lo aceptaré con una sonrisa. No voy a rendirme jamás. Que continúe el espectáculo” (The Show Must Go On) con la fuerza de un jodido huracán.

La segunda verdad esencial es uno de los capítulos más hermosos y menos conocidos de la historia de Queen. El momento en el que la banda cierra filas en torno a Freddie y vuelve a convertirse en una familia para afrontar el episodio final. Una familia unida y protectora (“Oh, Freddie está de puta madre. Ayer estuvo en el gimnasio”) que acompañó a Freddie hasta que, tal y como había anunciado, ya no tuvo fuerzas para más.

Una de sus últimas imágenes juntos

 

En definitivas cuentas, Bohemian Rhapsody es un regalo para todos los fans de Queen. Es inevitable no emocionarse viendo la recreación de algunos momentos con su música atronando en la sala.

No creo que sea una reivindicación necesaria, porque Queen nunca han dejado de ser hiper populares, pero sí es una película que está haciendo llegar al gran público la gran historia que hubo detrás de la vida de un genio al que nunca echaremos lo suficiente de menos.

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4 Comentarios

  1. Ya me daba a mi la sensación que Roger, Brian y sobre todo John no eran tan moñas como aparentan a veces en esta película.
    Magnífico artículo con unas muy buenas aclaraciones de una película y homenaje que podría haber derivado en otras mil anécdotas más.
    Saludos!

  2. No sé si me gusta más la historia verdadera, la dramatización en la peli o la pasión con la que el autor relata lo que de verdad significa o ha significado Queen no sólo para él sino para cada jodido fan de la banda la música eterna de Queen.

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