
A finales de los Sesenta, Sony & Cher compusieron The Beat Goes On. Quizás porque el Beat fue el estilo de Rock más característico de los Sixties. Desde los Beatles a los Stones, de los Kinks a The Who, la mayor parte de los conjuntos sesenteros impregnaron sus vinilos de melodias Beat.
Como herederos del espíritu de los Sixties, muchas bandas de New Wave rindieron su homenaje al Beat; The Go-Gos, The Jam- Paul Collins llamo a su banda The Beat y lo mismo hizo el británico Dave Wakeling.
Y es que el Beat es el ritmo en la Música y eso es lo que marcaba Alejandro con su bajo. Precisamente, la última vez que compartimos unos vasos con el resto de «chicos del gang,» reflexionó sobre ese rol del bajista, como guardián del Beat. Comenzó a tocarlo a los dieciséis años y fueron compañeros inseparables hasta sus últimos días.
Este artículo tratará sobre su trayectoria como músico, pero sobre todo, sobre una persona que fue merecida y sinceramente querida por quienes le conocimos.
Se fue en silencio, pero su vida estuvo marcada por los dispares sonidos de sus grandes pasiones. De su padre heredó la afición al Motociclismo y de su madre el entusiasmo por la Música. Sus inquietudes, ingenio y actitud, forjaron esa personalidad magnética y atrayente.
Tras aquel 30 de Julio de 2025 -ya cási un año-, en cada conversación con amigos comunes, asomaba el duelo y de ahí surgió la idea de este relato sobre Alejandro.
Comenté la idea a su familia y contacté a amigos y excompañeros de grupos en los que tocó. Confieso que estuve perdido mucho tiempo, sin saber por dónde empezar o como entrelazar el homenaje al músico con los recuerdos de tantas vivencias.
Por su extensión, he decidido publicar este artículo en dos partes.
La Primera Parte es “la crónica” sobre su vida, personalidad y trayectoria musical. Está dividida en capítulos y cada uno de ellos se abre con el video de una canción y un extracto de la letra. Creo que las canciones y sus letras, ayudarán a entender el relato con mayor profundidad.
Además, me pareció oportuno contextualizar con momentos significativos de la escena Musical de los últimos cincuenta años, con especial foco en Xixón, su ciudad.
Quiero advertir que no he seguido un orden cronológico estricto. Hay saltos adelante y atrás en el tiempo. Espero no confundir al lector.
La Segunda Parte es una pequeña colección de materiales diversos sobre Alejandro (canciones, videos, fotos, textos) aportados por familiares, amigos y excompañeros de diversos grupos.
PRIMERA PARTE: La Música y la Memoria
1. Aquel Gang de Adolescentes
Remember The Days Of The Old School Yard – Cat Stevens
A principios de los 70´s, Cat Stevens era uno de los solistas más seguidos en nuestro país. Su Folk-Rock melódico, quedó para siempre reflejado en un montón de buenas y fáciles canciones. En este tema rememora esos años de colegio, cuando la adolescencia asoma a nuestra aún temprana biografía.
“….remember the days of the old school yard
we used to laugh a lot.
Oh don’t you remember the days of the old school yard.
When we had imaginings and we had all kinds of things
And we laughed and needed love
Yes I do, oh and I remember you….”
Alejandro era hijo de Tato Felgueroso y Mary-Carmen Fuentes, y hermano de Cuno, Ernesto, Carmen y Juan.
Nos conocíamos desde niños, vivíamos en la misma zona, habíamos ido a los mismos colegios, habíamos jugado juntos a fútbol y a los pinballs.
Nacimos justo al comienzo de la denominada «Golden Age del Rock». Así que crecimos escuchando los grupos Beat y Mods o el Folk-Rock y Psicodelia Hippies. Un Pop-purri que incluía a The Beatles, The Rolling Stones, The Kinks, The Troggs, Small Faces, Manfred Mann, Herman Hermits, Dylan, Mamas&Papas, Los Brincos, Simon&Garfunkel, Cat Stevens y unos cuantos más.
Y no eran sólo sus canciones. La actitud y vida de aquellos Hippies – llamábamos así a cualquier miembro de un conjunto de Rock– despertaban en nosotros más fascinación que cualquier artista de cine o deportista.
En verano de 1974, Alfonso Diaz, Alejandro y yo fuimos juntos a Inglaterra. Fue a partir de entonces cuando empezamos a ser muy amigos.
La escena musical británica era exultante: grupos, locales, moda & modernidad. Nuestros primeros guateques en los que sonaban desde Abba a los Stones o los grupos de Glam -el «hype» del momento- con temas como Cum On Feel The Noize de Slade o I´m The Leader Of The Gang interpretada por Gary Glitter.
Boys In The Gang – Nine Nine Nine
Nine Nine Nine ( o 999) fue una banda de Punk-Rock & New Wave, formada en Londres en 1976. En este tema reflejan la excitación y la magia de ser parte de un “Gang”, de una pandilla.
“….there’s no one missing a single beat
High tension sound so neat
Over reaction get off your seat
We’re with the boys in the gang
We’re with the boys in the gang….”
Alfonso Diaz, Gabriel del Campo, Iñigo Noval, Luis Eguren, Alejandro Felgueroso, Javier Muñiz, y yo formamos un “Gang” con más adrenalina que peligrosidad. Una pandilla inolvidable que giraba en torno a Música y motos. Pasábamos horas dando vueltas a circuitos de motocross y recorriendo las “caleyas” aún sin asfaltar. Alejandro, tenía un estilo muy fino de pilotar; el cuerpo echado hacia delante, los brazos muy pegados al costado y los codos hacia atrás.
El resto del fin de semana discurría por los bares de la zona, – La Fontaine, Suncia, Alvarín-, los bancos de la plazoleta de Villamanín, y ocasionales guateques en los que sonaban los pocos vinilos que entre todos podíamos reunir. Fumábamos y bebíamos vasos de ginebra pretendiendo impresionar a las chicas de la pandilla. Escapar de la policía en aquellas pequeñas motos, era una de las proezas de las que presumir. Fueron años mágicos de sorpresa y descubrimiento, en ese viaje iniciático que es la adolescencia.
Los primeros noviazgos -tímidos y breves- ocasionales tardes en la discoteca El Jardín. Los porteros hacían la vista gorda ante nuestros imberbes rostros quinceañeros. Inolvidables momentos –The Year of the Cat, Give a Little Bit – el vino blanco con hielo a 25 pesetas y nuestro general desdén por la Disco Music. Mucha balada romántica, en la que destacaban los italianos, con compositores de la talla de Lucio Battisti, admirado por Paul McCartney y David Bowie y autor de canciones tan hermosas y crípticas como Respirando. O genuino producto nacional como Las Grecas.
Nuestro repertorio musical se fue ampliando con descubrimientos propios y ajenos; Queen, Supertramp, la Credence, Jethro Tull, Eric Clapton, Love, Jefferson Airplane, Cream, Blind Faith, Lovin Spoonful, o Traffic, por citar solo algunos. Y recopilatorios como Top of the Pops, cuyas portadas eran tan apreciadas como las propias canciones.
Sucedió aproximadamente entre 1974 y 1979, así que coincidió con la Transición Política en nuestro país, y ese profundo cambio social fue un gigantesco amplificador de nuestras pulsiones juveniles.
Wild Thing – The Troggs
La canción fue escrita por Chip Taylor, tío de Angelina Jolie y compositor de la también famosa Angel of the Morning. Hay innumerables versiones, desde Jimmy Hendrix en el Monterey Pop Festival, hasta Cheap Trick, pasando por Tom Petty o Liz Phair. Pero la más emblemática es la de The Troggs, la banda de Beat y proto-Punk británica surgida en los años 60 que estuvimos a punto de ver Alejandro y yo cuando teníamos apenas dieciséis años.
“….Wild Thing
You make my heart sing
You make everything groovy….”
Ciertamente fueron de lo más “Groovy” aquellos años de adolescencia. Esa época en la que la intensidad del momento, toma las decisiones por ti.
Nos metíamos en líos con frecuencia y Alejandro parecía tener un extraño imán para atraer sobre si las consecuencias.
Aquel Verano de 1974, en Inglaterra, le persiguieron y acorralaron chicos de una banda local. Los pandilleros británicos de la época tenían un look Glam/macarra -estilo Slade- que acojonaba bastante. Al pobre Alejandro le cayeron algunos golpes. A partir de ahí, empezamos a movernos en grupo por aquellos pueblos del sur de Inglaterra.
Pocos años después, cerca de la Plaza de Villamanín, había un mítico chigre. Víctor, su dueño, tenía malas pulgas y dos hijos pequeños. Como tantas tardes, estábamos por allí andando en moto. De pronto, salió el hombre “lanzando juramentos”. Escapamos, pero consiguió agarrar a Alejandro y empezó a zarandearlo mientras gritaba:
– ¡Vais matáme los guajes!
Cincuenta años después, el chigre permanece igual, y aquellos “guajes” se encargan del negocio. Hace un par de veranos -a propuesta del propio Alejandro– quedamos toda la pandilla en el mismo sitio del zarandeo.
Había mucha gente peculiar en aquellos días por la zona. Por ejemplo los “Güiros”, dos gemelos rubicundos y con “bigote celta”, que se parecían a Asterix como dos gotas de agua. Andaban en vespino y las armaban pardas. O “Antoñico el gitano” al que saludábamos desde el bus del Colegio, cuando iba en su carro tirado por un par de burros.
“La pota” era el bus más pecuiar del Colegio, ese al que Alfonso Diaz canta en su canción Acelere el paso Fano, y era uno de nuestros sitios preferidos para montar lío. El Mono o Hermano Mono, era el cura que vigilaba aquel “manicomio móvil”, aguantando -a su manera- nuestras continuas provocaciones. Tenía ademanes y frases míticas como;
-A la próxima echo a cinco o seis……. ¡O a media docena! Y después sonreía satisfecho.
Para armar bronca nos sentábamos en los asientos de atrás. Entonces veíamos al Mono avanzar, apoyándose en los respaldos de los asientos -a modo de lianas- y al llegar hasta nosotros empezaba a «repartir cera». Alejandro y yo recibíamos bastante, porque estábamos casi siempre en aquella “zona cero”. No importaban los golpes con tal de participar cada tarde en aquellos treinta minutos de “descontrol”.
A veces nos expulsaba una semana del bus. Entonces íbamos a la parada y cuando llegaba La Pota, si veíamos que no venía el Mono, nos subíamos. En una de esas ocasiones, al llegar al Colegio, estaba esperándonos en la puerta. Habíamos planeado que, en tal caso, saltaríamos por el ventanal del lado contrario para que no nos viese. Así que abrimos la amplia ventana y saltamos apresuradamente -casi uno encima de otro- justo cuando pasaba un coche que pegó un frenazo para no atropellarnos. Recuerdo a los dos aún en el suelo, sacando las libretas de debajo del coche y los compañeros mirándonos desde las ventanas. Se enteró todo el mundo y nos expulsaron definitivamente del bus colegial. Tuvimos que empezar a ir en el bus municipal en el que nos encontrábamos con Miki del Riego, otro amigo común.
Y seguíamos descubriendo grupos y canciones. En las radios -aún generalistas- de vez en cuando algún tema memorable. A finales de 1977 se estrenó Popgrama en TVE. Sus presentadores, Diego Manrique, Carlos Tena y Angel Casas la definían como la Revista de RockandRollo. Lucían ese aspecto “progre” de principios de la Transición Política con gafotas y barbas. Pero supieron leer el momento y apoyaron con entusiasmo a los nuevos grupos de Punk&New Wave, sin olvidarse de los clásicos consagrados.
Por esas fechas, Alejandro y yo perdimos la oportunidad de ver nuestro primer concierto de un gran grupo británico. Un día, camino del Colegio, un cartel en la pared nos llamó la atención
– ¡Mira! ¡Un concierto de The Troggs!
Pero nos parecía imposible que fueran los auténticos Troggs, tras años sin saberse nada de ellos. Y en todo caso, teníamos dieciséis años y no iban a dejarnos entrar. Un par de días después vimos en El Comercio que habían sido los auténticos Troggs, con Reg Presley al frente. Nos miramos como diciendo “No nos volverá a pasar”.
2. El Músico Distinguido y Polifacético
Joe´s Garage – Frank Zappa
Frank Zappa, fue uno de los músicos favoritos de Alejandro. Excéntrico, innovador y prolífico. Hizo diversos estilos de Rock (Progresivo, Pop, ElectroRock), Blues y Jazz. Fue también actor, productor y director de cine. Creo que Alejandro se identificaba con ese espíritu inquieto y creativo. En el Purple Weekend del 2021, se compró un LP de Zappa que luego se dejó olvidado en mi coche durante meses hasta que pasó a engrosar su nutrida colección discos del músico americano.
“…..It wasn’t very large
There was just enough room to cram the drums
In the corner over by the Dodge
It was a fifty-four
With a mashed up door
And a cheesy, little amp
With a sign on the front said, «Fender Champ»
And a second hand guitar
It was a Stratocaster with a whammy bar…..
….So, the band broke up
And it looks like
We will never play again….”
Estudiábamos poco y suspendíamos mucho. Javier Muñiz y yo íbamos a buscar a Alejandro a su casa, pero cada vez con más frecuencia estaba castigado. Nos dejaba su moto y se quedaba allí, resignado, con esa mirada entre triste y tímida que a veces ponía. Empezamos a echarle de menos en los planes. No sabíamos que se estaba acabando una época.
Pero se cumplió eso de que cuando una puerta se cierra, se abre una ventana. A final del 1977, en unas reuniones organizadas por el Colegio, Alejandro, Jorge Burgaleta, otros chicos del curso (Bastían y Barrial) maduraron la idea de formar un grupo de Rock. Creo que el primer baterista, apenas unas semanas, fue Cesar Maese. Poco después comenzaron a ensayar en casa de Alejandro y así comenzó su carrera como músico.
Recientemente, estuve un par de tardes con Jorge Burgaleta por Malasaña, recordando aquellos primeros pasos de la banda.
Habían hecho una batería artesanal y como no había suficientes instrumentos se los alternaban. Viendo que aquello iba en serio, fueron completando el equipo. Alejandro quería ser guitarrista, pero Jorge lo convenció para que se hiciese cargo del bajo por sus manos alargadas. Meses después se trasladaron al garaje de casa de Jorge – George´s Garage– que estaba sólo a veinte metros de casa de Alejandro. Todavía no habían puesto nombre al grupo.
Y se presentan a un concurso organizado por el Colegio y lo ganan. Su repertorio fueron dos canciones de los Beatles (Twist and Shout y la Balada de John & Yoko) y Blowing in the Wind de Dylan. Poco a poco fueron ampliando a base de más temas de los Beatles, de la Credence e incluso de Cream. Y ponen el nombre de Mercromina a la banda.
La suerte quiso que escasos quinientos metros de las casas de Jorge y de Alejandro, en el Puentín del Piles -otro chigre mítico – un tal “Jorge el de Madson” daba clases de guitarra. Madson ya empezaba a sonarnos como uno de los grupos prometedores de la escena local. Alejandro y Burgaleta comenzaron a ir por allí teniendo a Jorjón como maestro.
También frecuentaba aquella genuina “Rock School” un jovencísimo Alfonso Lantero que debía tener solo 14 ó 15 años. Lantero apuntaba maneras con la batería y Jorge Martínez le dijo un día; “tengo un grupo para ti”. Puso en contacto a Lantero con los chicos de Mercromina y fue un gran paso para consolidar la banda. Diez años después, Alejandro y Alfonso estarían tocando con Jorge Martínez en Los Ilegales.
A veces íbamos a verlos ensayar. El sonido de la maravillosa Gibson negra que tenía Jorge Burgaleta nos impresionaba tanto como el de la Pursang MKII que había comprado Javier Muñiz. Mientras Alejandro comenzaba su carrera como músico, Javier empezaba la suya como piloto de Moto-Cross.
Todos flipábamos a nuestra manera con la Música. Alfonso el más ecléctico, Gabriel sin complicarse mucho, Luis evolucionando hacia el Rock duro. Javier solo pensaba en el sonido de su Pursang MKII. Iñigo y yo compaginando los clásicos del Rock con los nuevos grupos de New Wave y Punk.
Algunos intentamos darle a la guitarra, pero sólo Alejandro lo apostó todo a la Música. Y estaba al día de lo que estaba emergiendo. Fue a ver a Kaka de Luxe, de quién surgieron grupos emblemáticos como Alaska y los Pegamoides, Paraiso, Radio Futura o Parálisis Permanente.
En Xixón comenzó a haber movimiento de conciertos -recuerdo especialmente el de Crack, Madson y Burning, al que fue «todo el mundo», y buenos Rockbars como El Tizón, Al Mi Bar o el Sunset, con su onda Reggae.
En el bajo de Cuchi, nos juntábamos amigos y amigas del Colegio a oír discos de Boston, Reospeedwagon, Cheap Trick, Bob Marley, Fleetwood Mac, America o la versión de Without You (Badfinger), cantada por Nilson, que tanto le gustaba a Alejandro.
Cherrytime – The Orange Humble Band
Tras pasar por Lime Spiders y Some Loves, Darryl Matther, formó The Orange Humble Band junto a Ken Stringfellow (The Posies). Su magistral primer LP contiene esta oda delicada y tierna, cargada de nostalgias juveniles.
Cherrytime, when we had all the reasons to laught and smile, and all we wanted to do was, touch the sky, and feel so high
Cheerrytime we waited for, through the heat we wanted all…it was a time when we had fun, it was a time for everyone
Cherrytime when all the seasons would run free and so wild, and all the summers would go by our lives and through our minds …..
Come on, yeah… come on…..come on…… cherrytime……
Yeah…Come on, come on, tumble thru…. cherrytime
It was time when we had fun, it was a time for everyone
cherrytime I need you now….
Dijimos adiós a los años de pandilla y Colegio. Cerrado un capítulo, pasamos al siguiente. Cada uno siguió su propio camino. Otras ciudades, otras personas, otros ambientes. Nos fuimos perdiendo de vista. No hubo nostalgias. Entramos en la vorágine de una época que iba a ser tan intensa y estimulante como la anterior.
Y la Música iba a ser el eje alrededor del cual giraría todo; miles de bandas nuevas, sus discos, Concursos de Rock, emisoras especializadas y su impacto en la moda, el cine, la literatura o la fotografía. Algún locutor famoso acuñó el concepto “urgencias juveniles” para describir aquella excitación contagiosa.
El día de Navidad de 1981 abrieron TIK en Xixón. Un anfiteatro en el que se bailaban algunas de las mejores canciones de New Wave & TecnoPop; Sonaban The Romantics, Eurythmics, Police, OMD, Mecano, Depeche Mode, Soft Cell, Human League y un largo etc. Mientras el resto de las discotecas mantenían su convencional repertorio, en TIK se creaba una atmósfera trepidante que no existía en otras discos. Recibíamos allí nuestra dosis de modernidad. TIK mantuvo su gran nivel musical durante un par de años, después derivó hacia sonidos más bailongos y muchos “nos dimos de baja”.
Proliferaron salas de conciertos y discotecas por los que pasaron decenas de grupos españoles y algunas bandas de la escena Punk&New Wave británica, como The Boys, a quienes vimos Iñigo y yo en Oviedo y nos dejaron del revés. Su actitud, sonido y repertorio era de otro nivel. Hace poco, Alejandro me preguntó que discos de The Boys comprar y le recomendé Boys Only y To Hell With The Boys. Paul Weller, en su etapa en The Jam, llevaba una pegatina de The Boys en su guitarra.
Los conjuntos Nuevaoleros representaban la cara más lúdica y fresca del Rock nacional. La otra estaba representada por bandas “con pedigrí” y experiencia. Desde Tequila a Baron Rojo, desde Burning a Asfalto. Algunos despreciaban la escasa pericia de los nuevos grupos como instrumentistas. Miguel Ríos -uno de los más críticos con ellos- llegó a dedicarles sarcásticas canciones.
Su gira Rock and Rios pasó por la Plaza de Toros de Xixón. Buen repertorio y una banda de gran nivel. Aunque los teloneros – Ilegales– se llevaron el premio a la actitud: el sujetador en el mástil de la guitarra de Jorge o canciones como ¡Heil Hitler! con saludo Nazi incluido. Miguel Rios se quedaría sorprendido por el buen sonido de Ilegales y el descaro de aquel Asturpunk que estaba al frente. Al granadino le tiraron una moneda y se indignó; “me han tirado una moneda de cinco duros y para colmo lleva la cara del innombrable”, en referencia a Franco. El choque generacional era evidente.
Y en Julio de 1982 el concierto de los Rolling Stones en el Vicente Calderón; La Tormenta Perfecta
Hoja de Ruta – Ariel Roth
Brillante descripción de la vida del músico en este Rock aderezado de cadencias de Tango compuesto por Ariel Roth (Tequila y Los Rodríguez)
A veces decimos verdades sin considerar los males
y viajamos por el mundo vestidos de vagabundos
y aunque nos une la risa también sabemos llorar
en silencio por el recuerdo de los amigos que ya no están.
Si no volvemos a casa se acumula el equipaje
de canciones y recuerdos de los amores fugaces
tenemos buena cintura aunque estemos en la lona
la suerte que es caprichosa hay veces que te traiciona…
…Cuando nos abandonan la vida parece un tango entonces buscamos consuelo en el oro o en el fango conocemos las alturas pero también el abismo,
es el precio que se paga por poder ser uno mismo.
Y seguimos tambaleando viviendo de contrabando el ángel que nos protege se le pasa trabajando qué puede pasar mañana de verdad no nos preocupa
llevamos nuestro destino escrito en la hoja de ruta.
¡Qué voy a hacer, si soy así!
Y aunque a veces me contradiga esta es la vida que yo elegí.
¿Qué podemos hacer? ¡Nosotros somos así!
Quedé con Elena en el Café Dindurra, uno de los sitios que habían frecuentado con Alejandro y un grupo de amigos a principios de los 80. Se conocieron en un local donde la banda interpretaba Nuages, de Hot Club du France y entablaron conversación. Durante un par de años frecuentaron los clubs y festivales de Jazz. Pateaban la Cuesta del Cholo, el Escocia y otros lugares de Cimavilla. También nos dejábamos ver por allí Alfonso, Luis y yo, especialmente por el Furacu, un local muy rockero y underground. A principios de los ochenta, Cimavilla era un barrio bohemio aún. Actualmente, y a pesar del turisteo masivo y del cierre de tantos Rockbars, conserva su atractivo, y en estos últimos años, Alfonso, Javier, Iñigo, Gabriel, Luis, Alejandro y yo habíamos salido varias veces por allí.
En 1983, tras los años de Jazz y bohemia, Alejandro entró en YOLA, la banda formada por Mento Hevia, José Luis Amor y Pol Solana. Habían tocado en muchas bandas de Rock Progresivo, FolkRock Astur y New Wave, destacando grupos como Crack, Asturcón o Misión Duende entre otros.
Mento me citó en Toma 3 y pasamos un buen rato comentando aquellos tiempos.
YOLA encajaba en alguno de los “territorios” que abarcaba la Nueva Ola, como el SynthPop y otros derivados del Space Rock/KrautRock. Con la entrada de Alejandro, los sintetizadores perdieron peso en favor de guitarras y bajo. En cierto modo, un recorrido inverso al que había experimentado la New Wave, que en sus comienzos fue más guitarrera, y en su etapa final, más de cajas de ritmos y sintetizadores.
La banda prometía. Publicaron su primer LP –International Insurrection– en 1985, quedaron terceros en el Festival de Rock de Gijón y llegaron a tocar en el Rockola, la sala que consagraba a los grupos de la época. Como sucedió a tantas bandas, su discográfica escatimó en la distribución y promoción del disco. En todo el mundo, los grupos Nuevaoleros empezaban a extinguirse a la misma velocidad con la que habían surgido años antes y YOLA fue uno de los muchos que sucumbieron al fin de ciclo.
Entonces, Alejandro reorientó su carrera hacia bandas de Jazz y Jazz-Rock. Los detalles me los contaron Félix Morales, y Nacho Riva una tarde en Cimavilla.
Félix había coincidido con Pol Solana en Sombrero de Copa, un grupo Nuevaolero en 1982. Con Alejandro al bajo y Enrique Alvarez– “Enriquito”- al saxo, montaron Trajes de 20$, un trío de Jazz experimental. Con la entrada del guitarrista Rafa Rodríguez (Crack) evolucionaron hacia Jazz-Rock. Eran cuatro excelentes músicos y ganaron el Primer Festival de Jazz Ciudad de Oviedo. Zelda fue otro grupo jazzístico en el que también tocó Alejandro en esa época.
Los Ilegales habían sobrevivido a la extinción de la mayor parte de los grupos de su generación, ganándose una excelente reputación dentro y fuera de España. Entre 1987 y 1988 se producen varios cambios en la banda. Se incorpora en los teclados Tolo de la Fuente, Juan Flores al Saxo y Alfonso Lantero en la batería. Tras grabar su cuarto álbum-Chicos pálidos para la máquina-, Willy Vijande abandona el grupo y es substituido por Alejandro al bajo.
Quedé con Juan Flores en la Sidrería Corujo para hablar de aquellos años -1988/89- en los que Alejandro y el coincidieron en Los Ilegales. Llevaban un rollo muy parecido y se hicieron muy amigos. Cuando estaban de gira, si había tiempo, alquilaban motos y durante unas horas cambiaban el sonido de los instrumentos por el de los motores. Juan me contó que, tras un concierto en Las Palmas, conoció a Elena y Alejandro fue cómplice y “celestino” del nacimiento de aquella historia que aún perdura.
Me habló también de la generosidad de Jorge, que como Asturiano “grandón” gastaba buena parte de lo que la banda ganaba en que “los chicos” disfrutasen en las giras. Diversión, buenas cenas y buenos hoteles. Salvo en Madrid, que iban al «Hostal Pinariega” al lado de la Plaza Mayor, a la que Jorge tenía cariño porque el dueño era Asturiano y Punk.
Aunque los Ilegales encajaban en la escena Punk y Nuevaolera, y tenían evidentes influencias de grupos como Police, Jorge Martínez definía la Nueva Ola española como “Rock Payasete” según nos contó Alejandro. Andaban por diversos garitos de Malasaña, que aunque lejos del explendor que tuvo a principios de los ochenta, aún tenía buenos Rockbars. Y por el Rockola, en donde Pepe Peral, el jefe de seguridad, le rogaba a Jorge; «No la líes»
Al líder de Los Ilegales le encajaba ese viejo proverbio medieval que decía; “Asturiano, loco y vano, poco fiel y mal cristiano”. Pero tras era coraza de “punkarra pendenciero” había un tipo sensible y bonachón.
En aquellos años Alejandro entabló amistad con otros músicos de la extinta New Wave, que aún pululaban por Madrid. Uno de los que más trató, -Asturiano también- fue Tino Casal. A veces cogían el coche de Tino -que él mismo había decorado en plan psicodélico- y se iban a Londres a comprar ropa. Tino Casal y Alejandro volvían cargados de cazadoras, pantalones o camisas de la siempre vanguardista y al tiempo nostálgica capital británica.
Mientras tanto Xixón bullía cada vez con más fuerza. En 1986 concierto inolvidable de The Kinks en la plaza de toros. La banda de Ray y Dave Davies inauguró la época dorada de conciertos en la ciudad. Después vendrían Dire Straits, Tina Turner, Springsteen por duplicado, Paul McCartney, Oasis, REM, Bowie y los Rolling Stones. Durante casi dos décadas Xxn compitió con Madrid y Barcelona por las mejores bandas. En ese periodo nació y creció el Xixón Sound, con grupos como Manta Ray, Australian Blonde, Los Locos, Nosotrash o Dr. Explosion.
No por casualidad fue también el periodo más vibrante de Cimavilla, plagada de Rockbars como el Baleal, el Xarana, el Rub a Dub, La Plaza, el Soho, el Escondite, el Marinos, «el Bar de la Keta», La Galerna, el TNT, el Bola 8 y el mítico Escocia, con Angelines y Nieves tras la barra, sirviendo shots de tequila a la velocidad de la luz. Largas noches y amaneceres en la parte de arriba del Soho o en el Varsovia. En el centro de la ciudad el Tizón y Savoy Club, en los que Alejandro tocó en muchas ocasiones.
Princesa Equivocada – Ilegales
Quizás la mejor canción de Ilegales. Fublicada en 1981, en un disco compartido con otros grupos. Una canción con clarísimas influencias de la New Wave británica, con esos ritmos Reggae, tan característicos de los primeros álbumes de Police.
…No voy a besarte
Sólo soy un desertor
Yo no sé nada
De palabras de amor
Un día te hice sonreír
Era una promesa de amor
Y también un amanecer
Curé tu insomnio en un abrazo…
Tiempos de cambio. Una familia, una casa…y una oficina. Incompatible con ser “un Ilegal”. Alejandro deja la banda y su dedicación plena a la Música.
“Jorjón” tenía especial cariño a Alejandro, y con su característica sorna, lo presentaba en los conciertos como “el muñeco”. Era un buen músico, tenia «actitud» y era un tipo fácil de llevar. Un lujo que hace la vida más fácil a quien lidera un grupo. Por eso, cuando Alejandro salió del Ilegales, fue jodido para todos.
Aunque sin la intensidad de estar en Los Ilegales, continuó involucrado en la Música tanto como pudo. Estuvo en infinidad de conjuntos y proyectos. Tengo registrados los siguientes;
- Con Robbie And The Wild Trains, hacia 2008-10. Con Rafa Kas, Roberto Egocheaga y Rafa Cohete.
- Con Malaki Molpeceres y José Campa -que habían estado previamente en Esquil y los Mures– formaron Los Bígaros en 2009. Hacían versiones de New Wave como el When You Find Out de los Nerves o temas de Joe Jackson entre otros. Malaqui describía a Alejandro como “un músico sobrio que daba las notas precisas y sonaba muy bien”.
- Hacia 2010 Mento Hevia y Alejandro volvieron a dar forma a YOLA, aunque con el nombre de Replay. Ficharon Cristina Pascual como cantante. Alguna actuación en directo con temas nuevos y otros de la primera época de YOLA. Hace poco más de un año, en Junio 2025, Alejandro y Mento estuvieron hablando de una nueva reunificación de la banda.
- De nuevo con Malaki hacia 2012 en otra banda llamada Chili Heads Quintet, un grupo de Rock-Garagero.
- En 2018 con dos de sus excompañeros de Ilegales; Alfonso Lantero y Rafa Kas, forman Sexi Soviets.
- Los Raposos, banda que llevaba en activo al menos quince años en la que estaban Alejandro, Moke, José Campa, Berto y Juan Toraño. Creo que fue el verano del 2023 cuando los vimos tocar cerca de Playa de Poniente (Xixón).
En 2023 Alejandro nos contó que Moke y él se acababan de unir a The Soupirs, la banda de Paquita Mad. Ella tenía una larga trayectoria en Madrid, en grupos como 4Teen Killers, y el ambiente de Malasaña. Quizás por eso sonaban tanto a Punk, Power Pop y New Wave. Debutaron en Junio de 2023 en el Tizón. Un par de días antes del concierto, nos dijo que estaba feliz porque estaban sonando bien en los ensayos. Buenas canciones y músicos en plena forma. Rompieron meses después. Una lástima porque la banda que prometía MUCHO.
Tras la ruptura de The Soupirs, se enfocó especialmente en sus propias canciones. Nos gustaban mucho, tenían algo diferente. Pero él quería pulirlas más y probaba nuevos arreglos, un micrófono diferente, lo que fuese. Hace poco, Avelino G. Sala, me contó más detalles. Iban al estudio y el tocaba la batería, el resto de pistas – guitarras, bajo y teclados- los hacía el propio Alejandro. Tenía mucha ilusión puesta en esas canciones, quizás lo que más deseaba, como colofón a su trayectoria, me decía Avelino. Con su secular humildad, el evitaba hablarnos de sí mismo. Alfonso y yo le preguntábamos de vez en cuando por sus canciones y nos pasó algunas. Nos gustaban mucho, tenían algo diferente y pensabamos que tarde o temprano las publicaría. Yo también pensaba que algún día pudieran ser parte del repertorio de Out of Control.
En Navidad 2024, durante una quedada de la pandilla, nos contó su nuevo proyecto de Rock Progresivo con Rafa Rodríguez (guitarrista de Crack y excompañero en Traje de 20 $). En Enero fui a su casa y me contó más detalles de ese proyecto con Rafa. Estaban preparando algunos temas de King Crimson y reconocía que había que ensayar duro por lo complicadas que eran. Hablamos también sobre otras grandes bandas como Cream y Jethro Tull y me enseñó a tocar unos arpegios de una canción de Texas.
3. Auténtico y Carismático
Era ameno, sarcástico e ingenioso.
Afable y dialogante.De esos, que en la discrepancia te escuchaba y le escuchabas.
A veces con una vena Punk; sarcástico, cañero e irredento. Otras veces con un talante Hippy; afable, prudente y pacífico.
Y esa mirada tan «Blue», con sus azules y atribulados ojos, que parecían transmitir alguna oculta desdicha.
Y siempre AUTENTICO, quizás la mejor cualidad de una persona.
The Joker – Steve Miller Band
Steve Miller Band comenzaron en 1966 y tocaron en el famosísimo Monterey Pop Festival, uno de los hitos del movimiento Hippy. Hicieron Blues-Rock-Pop-Psicodelia. The Joker es su tema más famoso.
“……I’m a joker, I’m a smoker I’m a midnight toker
I sure don’t want to hurt no one I’m a picker, I’m a grinner
I’m a lover and I’m a sinner I play my music in the sun….”
En aquellos años de adolescentes tuvimos mucha complicidad para divertirnos y “hacer comedia”. En clase, en el bus del colegio, con los amigos y amigas del “gang”. En el colegio siempre andábamos enredando y nos tenían “tomada la matrícula”.
Alejandro nunca perdió el sentido del humor y esa actitud sanamente sarcástica y jocosa.
Hace unos meses fui a ver a Alfonso Lantero (Rimmel, Ilegales, Pistones) a su refugio en Pimiango, apartada y encantadora aldea del Oriente Astur. Tras unas cervezas y unos callos muy ricos, pasamos la tarde charlando sobre nuestro amigo. Afonso me contó un par de anécdotas de la gira de Ilegales en la que ambos coincidieron.
Habían actuado en alguna ciudad española del interior y tras el concierto, fueron a cenar a un restaurante. Alejandro pidió merluza, y cuando la probó, aquello estaba incomible. Entonces, llamó al camarero, y cuando se acercó, le dijo muy serio;
–Por favor…… ¿Me la podría pudrir un poco más?
O el alucine que pilló en su primer concierto con Ilegales. Constantemente subía gente al escenario y poco después salían por los aires. Entre canción y canción, Alejandro se acercó a Lantero y lacónicamente dijo:
– ¿Pero esto es siempre así?
En Diciembre de 2021, Alejandro y yo fuimos al Purple Weekend en León. Un viaje estupendo entre Xixón y León, escuchando y comentando canciones. Un Festival a base de bandas Mod, New Wave y Power Pop. Uno de los más esperados, los británicos The Spitfires, cancelaron el día anterior y la organización tuvo que buscar un grupo para substituirles. Esperábamos a The Spitfires y aparecieron en el escenario Stay, que resultaron bastante flojos. El cantante alegó que acababan de llegar de Barcelona y que tenían unos “catarros descomunales”. A Alejandro y a mi nos entró el descojone y nos salió del alma;
– ¿Pero qué es esto?
– ¿Los cinco con catarro? ..…
– ¡Home no me jodas!
Decidimos que si algún día formábamos un grupo lo llamaríamos “Unos Catarros Descomunales”
Dandy – The Kinks
The Kinks fue uno de nuestros grupos favoritos. Su extenso repertorio, decenas de canciones brillantes y su indiscutible personalidad, los convierten en una de las bandas más importantes de la historia.
Dandy, Dandy
Where you gonna go now?
Who you gonna run to?
All your little life
You’re chasing all the girls
They can’t resist your smile….
Los británicos tienen una habilidad única para fusionar clasicismo y modernidad, solemnidad y provocación. Ray Davies describe con fina ironía aquellos “personajes excesivos” del “Swinging London” de los Sixties. La atmósfera de inspiración Mod en la que se movían grupos como los propios Kinks, los Beatles, los Rolling Stones, los Who, Small Faces, los Zombies, o un jovencísimo Bowie por sitar solo algunos.
Son muchos los personajes de la escena del Rock británico a los que se parecía: Havía en el un cierto aire al propio Ray Davies, a Jarvis Cocker, o a Paul Weller y Nick Lowe en estos últimos años. Y si nos vamos más atrás, a principios de los 80´s, siempre me recordó mucho al irlandés Feargal Sharkey, líder de The Undertones.
With a Little help from my Friends – The Beatles
¡Oh, The Beatles! Probablemente el grupo que más nos ha influido. Esta canción es una de las ultimas colaboraciones 50/50 entre McCartney y Lennon. La escribieron específicamente para que fuese cantada por Ringo Star. Es una oda a la amistad, aunque algunos interpretaron que era una parábola para referirse a las drogas, cosa que Lennon negó rotundamente.
What would you think if I sang out of tune?
Would you stand up and walk out on me?
Lend me your ears and I’ll sing you a song
And I’ll try not to sing out of key
Oh, I get by with a little help from my friends
– Es de los que no te deja tirado me decía Alfonso Lantero.
No practicaba la simpatía de escaparate, ni el colegueo veleidoso. Por eso tenía el respeto de conocidos y el cariño de sus amigos.
Sólo conocía a Moke de verlo tocar con Los Raposos y de cruzarnos en algun bar. Alejandro tambien nos contó alguna anecdota con él. Lo llamé para hablar y no lo dudó.
– Si, Alejandro merez la pena
4. El Reencuentro; Raíces Profundas
Turn, Turn Turn – The Byrds
Canción escrita por el activista y músico de Folk, Pete Seeger, basándose en el Eclesiastés uno de los libros de la Biblia, escrito probablemente hacia el 300 a.C. The Byrds hicieron esta fantástica versión Folk-Rock y la convirtieron en uno de los himnos más bellos del Movimiento Hippy. Fue nº1 en las listas USA de 1966.
…To everything – turn, turn, turn
There is a season – turn, turn, turn
And a time to every purpose under heaven
A time of love, a time of hate
A time of war, a time of peace
A time you may embrace
A time to refrain from embracing
To everything – turn, turn, turn
There is a season – turn, turn, turn
And a time to every purpose under heaven
A time to gain, a time to lose
A time to rend, a time to sew
A time for love, a time for hate
A time for peace, I swear it’s not too late!
Y la rueda giró y giró…. Y en 2018, los siete amigos tuvimos el impulso para volver a reunir al “gang”.
Habían pasado cuarenta años desde aquellos días de adolescencia. Y supimos que las raíces eran profundas, que más allá de la nostalgia la amistad había perdurado. Hablábamos y nos veíamos cada vez con más frecuencia.
En una de esas quedadas, Alejandro propuso; «la proxima con las tías», para recordar también con ellas aquellos viejos tiempos. Lo teníamos pendiente.
Empezamos a ir a algunos conciertos, como el de Human League en el verano de 2023. Fuimos al Purple Weekend 2021 y quisimos repetir en 2024, pero no pudo ser pues se organizó para las mismas fechas un homenaje a Tolo de la Fuente -excompañero en Ilegales- en el que Alejandro tocó algunos temas.
Forever Young: Bob Dylan
Podría haber elegido el Forever Young de Alphaville, o la que interpretó Rod Steward, pero me he decidio por la escrita por Bob Dylan que parece hubiera sido escrita especificamente para Alejandro.
May God bless and keep you always
May your wishes all come true
May you always do for others
And let others do for you
May you build a ladder to the stars
And climb on every rung
May you stay forever Young…
….May you grow up to be righteous
May you grow up to be true
May you always know the truth
And see the light surrounding you
May you always be courageous
Stand upright and be strong
May you stay forever Young….
….May your heart always be joyful
And may your song always be sung
May you stay forever young
Forever young, forever young
Alejandro nunca perdió la curiosidad y la “ACTITUD”.
Se ilusionaba con cada excursión de su grupo de moteros, o pilotando su recién estrenada Ducati por la mítica Isla de Man.
Desde pequeño le había gustado crear fábulas y relatos insólitos. Ahora, estaba escribiendo un guión que trataba de las andanzas de un grupo de extraterrestres que aterrizaban en la costa Asturiana.
En 2024 escribió un magnífico artículo para este Butwelikeit: British Rock & Music Hall. Interesantísimo. Además, seguía las publicaciones del blog y me enviaba sus inspiradores comentarios.
En 2022 hicimos un intento de montar una banda con Alfonso Diaz (rítmica), Pili Tielve (bajo), Agustín Megido (batería) y Alejandro (guitarra solista y teclados). Yo de “animador” y ensayando algunas canciones por si los chicos me dejaban debutar a la guitarra rítmica. Para empezar versiones de clásicos (Beatles, Kinks, Stones, Credence, Queen…). Quizás algún día canciones de Alejandro y de Alfonso. La banda se llamaba Out of Control y ensayábamos en casa de Pili y Agustin. Alguna canción empezaba a sonar decentemente. Pero faltaba tiempo y costaba avanzar. En 2024 decidimos aplazarlo hasta tener circunstancias más propicias. Una pena, pero nos quedó el recuerdo de ensayos, whiskies y charlas por los bares de Xixón.
En Octubre de 2024, a los pocos días de dejar de trabajar, hablamos y me contó su nueva vida. Estaba feliz. Desayunaba y leía el periódico en Bariloche, la histórica cafetería de la Plaza del Parchís. Después subía el cerro de Santa Catalina, veía el mar y regresaba a casa. “Voy por la calle y se me dibuja una sonrisa de felicidad” le comentó a Alfonso Diaz. Después, al local de ensayo, perfeccionando sus canciones o ensayando las que estaban tocando Rafa y él. Tan «enchufado» como en sus comienzos.
Shauri Yako – Banda callejera en El Congo
Esto es Swahili Rumba, un estilo originario del Congo, popular también en Kenia y otros países de Africa Oriental. Es buenísima la version de Mbilia Bel, con una vibrante sección de trompetas.
….Niibe mali, Watanifunga
Niuwe mutu, Thambi kwa Mungu Baba
Kama hunipendi we, Uende lote mama
Kama hunipendi we, Uende lote mama
Shauri yako, shauri yako eeh…
Teníamos frecuentes conversaciones sobre Música, a veces con el resto de la pandilla, o cuando intentábamos formar Out of Control. No daba tiempoo a hablarlo todo, pero a veces me decía;
– “Jandro, a ti no te gusta la Música negra”
Me hacía gracia porque me lo decía con esa rotundidad y esa voz profunda, -muy característica de él-, que ponía para enfatizar. Nunca llegamos a hablarlo en profundidad. Pero es que me conocía muy bien y sabía mi preferencia por el Rock –donde las raíces negras y blancas se funden- frente a géneros como el Funk, Disco o Soul, en los que predomina la música negra.
Lo cierto es que nos gustaban cosas muy parecidas y en nuestras respectivas discografías, había cantidad de títulos duplicados.
Hubiéramos disfrutado oyendo y comentando la canción que abre este “capítulo”. Me la pasó mi hermano Kike y esos ritmos africanos nos contagiaban su optimismo. Estoy seguro de que a Alejandro también le hubiera gustado.
One Fine Day – David Byrne
Compuesta por David Byrne (Talking Heads) y Brian Eno (Roxy Music). Atención a los maravillosos coros de esta versión en directo.
Then a piece of mind- fell over me
In these troubled times- I still can see
We can use the stars – to guide the way
It is not that far- one fine Day…
One fine day
One fine day…
Además del gran artículo que escribió y de ser lector habitual de este blog, tuvimos una jornada memorable con algunos colegas de Butwelikeit.
Fue en Agosto de 2024. Juanjo Montanary, Fernando Rojas y Pedro Cifuentes, habían venido a Xixón. Comenzamos en la Cuesta del Cholo. Llamé a Alejandro y se nos unió en la barra del Sancho. La tarde en el callejón de atrás. Conversaciones intensas sobre la Música y la Vida. ¡Otru amarillu! –así llamaba Jorje al whisky. La tarde veraniega caía lentamente y se elevaban los ánimos. Era el momento perfecto para entrar en La Mina, uno de los mejores Rock Bars de la ciudad.
Hubo más, pero basta con la “sentencia” de Juanjo:
-Una jornada exquisita
5. Hasta Siempre Alejandro
Black Flowers – Chris Isaak
Una de mis canciones favoritas del gran Chris Isaak, con esa inquietante cadencia rítmica y los crípticos pasajes de la letra. En la cultura anglosajona, el término Black Flowers no tiene una acepción específicamente lúgubre, sino de recuerdo y homenaje a personas fallecidas.
….Tell me mother, will I die?
Yes my child and so shall I
And never know the reason why
Little black flowers grow in the sky
In the sky….
Semana Santa de 2025, Alfonso, Gabriel, Luis, Alejandro y yo tomamos unas cervezas en Toma 3. Después, en una sidrería, Alejandro comentaba eso que opinan algunos de que el bajo en una banda es prescindible. Lo hacía como reflexión, sin una pizca de rechazo hacia los excépticos.
Semanas después, comentamos el último disco de Alfonso, algún artículo de Butwelikeit y compartimos el When I´m Sixty Four de los Beatles el día de mi cumpleaños. Comenzamos a preparar algunos planes para Julio; el concierto de Sex Pistols y una nueva cita para vernos todos. Nos dijo que esta vez hablaría poco porque tenia la garganta mal. Le pedí consejo para comprar una guitarra eléctrica y como siempre, se ofreció a ayudarme;
– “Te acompaño yo a elegir una la próxima semana”
Días después nos dijo que no podría ir a la cena porque seguía con el dolor de garganta que ya nos había comentado. En siete años nunca se había ausentado de un plan.
Unos días después le escribí para ver si estaba recuperado. Me respondió que estaba en el hospital y le habían hecho una traqueotomía.
– “Te aviso cuando me suelten”
Lo comenté al resto. Pasaron varios días sin saber de el y la angustia crecía. A través de su hermana Carmen fuimos sabiendo lo que nos temíamos.
Después, en el tanatorio, conversaciones emotivas y mejillas húmedas. Salí de allí con Iñás del Riego y fuimos a beber a Casa Jamino (el antiguo plomillo). A lado de aquella Plazoleta de Villamanín de tantos recuerdos, justo frente a casa de Javier Muñiz, el otro amigo de la pandilla que habíamos perdido en 2021.
Al día siguiente, el funeral. Incredulidad y tristeza. Vimos a Jorge Burgaleta, y recordando como Alejandro había cedido la guitarra y aceptado se bajista en aquella primera banda nos dijo;
-“Pobre Alejandrín, era tan bueno”
AGRADECIMIENTOS
A los familiares de Alejandro, que me proporcionaron abundante información y apoyo para escribir este artículo.
A Malaqui Molpeceres, Felix Morales, Alfonso Lantero, Mento Hevia, Rafa Rodríguez, Juan Flores, Moke y Paquita Mad que fueron amigos y compañeros en bandas de Rock y Jazz y que me ayudaron a reconstruir su trayectoria musical. Espero que repitamos unos vasos en su memoria. Se que hay otros muchos a quienes no he podido localizar y cuya contribución sin duda hubiera sido muy interesante.
A Pablo Rivero, bajista de Los Guajes por esa elegante reseña sobre Alejandro, que aparecerá en la Segunda Parte.
A Elena que me describió los años de Jazz y bohemia que yo no conocía.
A Avelino García Sala amigo y compañero de ensayos de Alejandro, quién me proporcionó abundantísimo material sonoro y gráfico.
A Nacho Rodriguez Riva, otro de sus amigos, que me proporcionó fotos y contactos.
A Jorge Burgaleta, amigo común y cofundador de Mercromina, la primera banda de Alejandro.
A Alicia Varela, Ilustradora de exquisito gusto, que ha creado la icónica imagen para este artículo. Compartimos además la afición por la Música y por grupos similares muchas veces.
A José Rigar e Ines Paquet que me dieron contactos de amigos de Alejandro que a su vez me dieron otros.
A Alejandro, Alfonso, Gabriel, Iñigo, Javier y Luis, por tantos momentos.
En Memoria de Alejandro Felgueroso Fuentes (Gijón 16 de Julio de 1961 – Gijón 30 de Julio de 2025)
En breve publicaremos la Segunda Parte con videos, audios, fotos y textos.
Alejandro Tinturé Eguren
