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¿Qué música escuchan tus superhéroes favoritos?

¿Perrea Iron Man en sus ratos libres? ¿Es Born in the USA la canción favorita del Capitán América? ¿Qué tema le recuerda a Hulk su primer beso? Tras la dura vida superheroica se encuentra una faceta humana a la que no siempre prestamos suficiente atención. Es el momento de echar un vistazo en el iPod y deleitarnos con la faceta más melómana de aquellos que están hartos de salvar el mundo

 

CAPITÁN AMÉRICA

Mucha gente ve en el Capi el lado más imperialista y fachoso del superhéroe, seguramente por el indisimulado detalle de ser una representación viviente de la bandera de su país.

Desde esta óptica desafortunada, podríamos pensar que vibra con Born in the USA y pasa sus ratos libres escuchando vinilos de Johny Cash. Pero Steve Rogers no es así. El Capitán América nació, en efecto, como un héroe militarista. Ahí está la portada de su primer número para corroborarlo:

Lo interesante es la fecha del cómic: marzo de 1941. Meses antes del bombardeo de Pearl Harbour, mientras el país vivía un intenso debate sobre si entrar en contienda, el Capi ya se había ido a Alemania a meterle una buena hostia a Hitler.

Tras su recuperación en los 60, ha sido representación del idealista al que quitan la inocencia a mazazos. Fue el primer superhéroe que tuvo un compañero negro (Halcón) y se enteró así de las cosas que le pasaban a esa otra parte de América. En los 70, se indignó del escándalo Watergate y renunció a su nacionalidad. Ya en nuestro siglo, recibió un balazo en pleno cráneo tras negarse a ser sometido al control del Gobierno…

El Capi no es una herramienta del sistema, sino la última chispa de valores que conserva esta sociedad hipócrita. Como en el caso de John Rambo, ojalá su país le hubiese querido tanto como él quería a su país.

En su iPod

Por muchos sinsabores que haya afrontado, Steve Rogers siempre amará a América. Así que… eh, sí, sin duda es un fan de Johny Cash, con especial predilección por su sombría última etapa, junto a la obra de otros trovadores de la América desengañada (Steve Earle, John Mellencamp).

Tampoco nos olvidemos que nació hace casi 100 años; el jolgorio de Glenn Miller y otras big bands de su época le llenan de melancolía y añoranza. Debió de fliparlo cuando el neo swing (Big Bad Voodoo Daddy, Royal Crown Revue) volvió a arrasar la costa oeste de EEUU.

 

SPIDERMAN

Tengamos en cuenta que Peter Parker es un miembro activo de la generación Z, para la que un millenial es el equivalente a un carcamal.

En su iPod, consecuentemente, encontramos mucha música lamentable, casi siempre bailonga (Imagine Dragons, Rita Ora, Ariana Grande, Ed Sheeran).  No se lo tengáis en cuenta, a Peter todavía le falta un hervor.

 

HULK

Hablamos del Hulk que importa: el bicho verde que surge cuando Bruce Banner se cabrea y deja completamente recalificable una ciudad habitada. Ni Hulks civilizados, ni Hulks de otros colores, ni hostias. Solo hay uno que de verdad ha aplastado nuestros corazones. Ese Hulk instintivo, primario, airado y verde. El que da paso a un Banner atormentado y arrepentido por las obras de su otro yo. Como cualquiera de nosotros al salir del after.

En su iPod

A Hulk solo le excitan (un poco) las variantes más extremas del metal y el hardcore. Copkiller (Body Count) fue uno de sus temas de referencia y Seek and Destroy (Metallica) es su himno. Wagner también es buena alternativa cuando se quiere tomar la devastación con más tranquilidad. Pero no le pongas a Julio Iglesias ni cualquier otra música relajante porque puede pensar que le quieres convertir en Bruce Banner y se lo va a tomar realmente mal.

 

VIUDA NEGRA

Me ha sido imposible encontrar cualquier información sobre los gustos personales de Natasha. Algo lógico, porque es espía. Cuando indaguemos sobre los superhéroes DC, prometo exclusivas sobre qué melodías se esconden tras los latigazos de Wonder Woman o qué escucha Selina Kyle para robar.

 

IRON MAN

El gigantesco imperio ahora conocido como el UCM (Universo Cinemático Marvel) nació a partir de aquí, de un personaje secundario que tomó e hizo suyo para siempre un renacido Robert Downey Jr. ¿Se pretendía dar vida a un genio, a un ser rebosante de carisma, a un fucker? Robert dio de todo eso a borbotones y se hizo a cambio más rico de lo que ningún actor había sido jamás.

Hay otro detalle de su personalidad que el UCM apenas se atrevió a insinuar: Tony Stark es un alcohólico. Un tipo que tenía a su verdadero diablo en la botella y llegó a acabar de homeless por Manhattan debido a su adicción.

Otra faceta que Robert Downey Jr. sin duda también habría sabido bordar.

En su iPod

Sus listas son amplias y muy variadas, como la de cualquier hombre que se vista por los pies, pero podemos destacar tres aspectos troncales dentro de ellas:

  • Faceta nerd: Tony pasó su infancia y adolescencia metido en un taller, por muy de guays que vaya ahora. Consustancialmente, su cerebro estuvo sobreexpuesto a una primeriza música electrónica (Kraftwerk, Devo) y a los jamacucos cosmogónicos de Jean Michel Jarre y Vangelis.
  • Faceta pendenciera: el hombre que tuvo en la botella a su peor demonio y a su mejor aliado conoce el mapa de tugurios de su ciudad mejor que nadie. Le sabemos fan de AC/DC y de Black Sabbath, así que podemos suponer qué tipo de música ponen en los antros en los que para a tomar algo con hielo.
  • Faceta fucker: alguien con semejante habilidad de engatusamiento en, sin duda, una enciclopedia en lo que a soul baladístico (Ottis Reading, Barry White) y crooners de voz querubínica (Roy Orbison, Chris Isaak) se refiere.

Hasta aquí llegamos por hoy. Nos quedan, por supuesto, muchas preguntas que responder, muchos palos que tocar, mucha lana que cortar. Tiempo habrá, amigos. Este viaje solo acaba de comenzar.

 

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