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Entrevista a El Diablo de Shanghai: «Tener un grupo no es una carrera al sprint»

“Te van a gustar más los teloneros”, me advirtió mi amigo de camino a la mítica sala VOL de Barcelona. Íbamos a ver a Menta en directo y, sin desmerecerles lo más mínimo, mi amigo estaba en lo cierto. Los teloneros eran El Diablo de Shanghai, un grupo barcelonés que pese a su juventud ya venía con dos EPs publicados (Empezamos con esto, 2020 y Acabamos con todo, 2021). Volví a casa con ambos EPs bajo el brazo y con la convicción de que aquel concierto era el primero de muchos.

Hace unos meses pude verlos por fin en Madrid, de la mano de Camellos. Acababan de firmar, junto al grupo madrileño, con el nuevo sello Candorro, que promete dar que hablar. De manera premonitoria, Víctor, el bajista, llevaba aquel día una camiseta de los ingleses Shame. Y es que pocos meses después, esta vez en el Canela Party, un servidor terminó dándolo todo con Juan, el cantante, en el pogo del concierto de los británicos.

Tras estos encuentros, llegó por fin la publicación de su primer álbum (113 Pasos Adelante en el Ensanche, Estudio Mazmorra & Candorro, 2023) y su presentación en Madrid, el pasado 17 de noviembre, en la Wurlitzer. Aprovechando la visita, han tenido a bien concederme una entrevista para estrenarme en ButWeLikeIt.

Nos emplazamos a la entrevista el día siguiente del concierto. Llegan Juan (guitarra, voces) y Víctor (bajo) obviamente cansados pero muy contentos. Y no es para menos. Pese a los importantes problemas técnicos que tuvo que capear Albert (batería) el concierto dejó a los asistentes de la sala Wurlitzer encantados. Los problemas constantes con el pedal (Albert se merece un monumento) acabaron siendo un vehículo para que el grupo mostrara unas tablas dignas de auténticos veteranos e incluso sirvieron de excusa para que Víctor nos deleitara con un chiste sobre Beethoven que debería hacerse un fijo en su setlist.

BWLI: ¿Os consideráis un grupo huérfano de escena a nivel local o a nivel nacional?

Víctor: Yo creo que no, hay bastante escena en Barcelona. Mucha gente nos pregunta por esto y yo creo que sí, lo que pasa es que todo el mundo intenta tener su individualidad dentro de la escena. Todos nos apoyamos, nos conocemos y vamos haciendo un circuito parecido pero cada uno intentamos tener nuestro propio sello identificativo. Eso en cuanto a Barcelona. En cuanto a Madrid… no te sabría decir.

Juan: Tampoco estamos tan dentro de Madrid…

Víctor: En ese sentido, sí que estamos un poco huérfanos. Y quizás, con todo lo que sale ahora de Madrid yo, por ejemplo, me siento un poco distante. Lo veo mucho refrito de lo mismo. Y sin querer, al grabar el disco intentamos tirar más de referencias internacionales, sobre todo británicas. Al final es lo que escuchábamos y dijimos “vamos a intentar trasladar esto que nos gusta tanto tocar y escuchar a la música que hacemos”.

”No paro de pensar […] que siento que todo suena igual” (113)

BWLI: ¿Creéis que estar fuera de esa fórmula que hoy en día llena los festivales supone una dificultad para conseguir conciertos y para crecer como banda? ¿Es algo que notáis?

Juan: Yo pienso que es una carrera de fondo, ¿sabes? Tener un grupo no es una carrera al sprint y petarlo a la semana. Lo que mola de los grupos es ver que tienen un recorrido, que se han hecho una buena maratón y que el tiempo les pone en su lugar. Nosotros estamos contentos con todos los pasos que vamos dando. No vamos con la expectativa de ser cabezas de cartel el año que viene. Vamos haciendo nuestras movidas, conociendo a la peña y aprendiendo.

Víctor: Y si en algún festival empatizan con la música que hacemos pues ¡qué bien!. Y si no, también, porque tampoco vas a ir a tocar a algún sitio donde no les gusta lo que haces.

BWLI: ¿Os veis en festivales?

Víctor: No, yo creo que en festivales grandes no va a salir nada. Me sorprendería mucho.

Juan: Y si sale… bienvenido, claro.

Víctor: Pero todo lo que son ciclos más pequeños sí. Es algo que nos gusta mucho. Al final tratas más con la gente, empatizas mucho más y ahí sí nos vemos.

Entrevista a El Diablo de Shanghai
Foto de Natalia Mateo del Rey (@nataliamdelrey)

BWLI: Comentabais antes vuestras influencias internacionales y británicas. Ya habéis señalado a Shame, Fontaines DC… ¿son estos grupos vuestra principal inspiración?

Juan: Sí, y también hay movidas más pequeñitas por ahí que molan mucho como Courting, que son unos chavalines. También Jockstrap, que es una salvajada, una movida experimental brutal y de una calidad musical acojonante. Y obviamente Black Country, New Road.

BWLI: ¿Y podríais nombrar alguna referencia nacional?

Víctor: Ahí pecamos siempre de tirar de influencias británicas. Pero en cambio el grupo, sin querer, fue tomando forma asistiendo a conciertos de Mujeres. Nos veíamos ahí y después de ir a sus conciertos nos apetecía hacer música.

Juan: Yo siempre he escuchado mucho del panorama nacional. La Paloma está muy bien, Aiko el Grupo también.

Víctor: ¡Perro!

Juan: Sí, Perro también. Y obviamente Camellos… no diría que son una referencia directa para nosotros pero al final son grupos que te motivan mucho a salir y ponerte a componer.

BWLI: De vuestro primer EP a vuestro primer álbum pasan más de tres años y llama la atención que la grabación del álbum se remonta al verano pasado. ¿Por qué todo este tiempo de espera?

Juan: Bueno, nos llegó el momento de plantearnos la grabación y mirando el calendario sabíamos que lo queríamos publicar más hacia otoño. Por fechas y porque creíamos que era un disco muy de invierno. También queríamos sacar bastantes singles, ya que funcionan muy bien en el formato digital, y dejar que el tiempo jugase a nuestro favor. Y de alguna manera haces que la gente te vaya escuchando poco a poco, no tanto once temas del tirón que quizás, no lo va a escuchar tanta gente. A raíz de eso, salió lo de Estudio Mazmorra y lo de Candorro… fue realmente positivo para nosotros.

BWLI: Claro, porque Candorro os llega ya un tiempo después de haber grabado.

Víctor: Sí, mucho después. Fue una conversación con Fer principalmente. Nos dijo “Vamos a montar esto”. Si os queréis sumar, nosotros os queremos llevar. Y así fue, justo antes de este verano.

Vídeo de Natalia Mateo del Rey. El Diablo de Shanghai en la sala Wurlitzer, 17/11/2023.

BWLI: Vuestras letras llaman mucho la atención a la gente por varios motivos. Para empezar se nota un claro componente autobiográfico. ¿De dónde viene esto? Eres tú Juan el que escribe principalmente ¿o es algo que hacéis entre todos?

Juan: Entre todos. Yo sí que hago la base de la letra pero luego participan todos: “¿Qué tal si cambiamos esto?, ¿Qué tal si ponemos lo otro?”.

BWLI: También sobresalen las referencias culturales. Sin ir más lejos el término “Boviscopofobia” (acuñado por David Foster Wallace) que da título a vuestro primer single. ¿De dónde sale?

Juan: Mi hermano me recomendó el libro “Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer”, un ensayo sobre los cruceros y el turismo norteamericano. Veníamos hablando del concepto del disco, queríamos que hablara de la identidad, de carácter… Me molaba mucho el enfoque del libro y entonces leí esa palabra (que venía con una descripción a pie de página) y dije: “¡esto es!”. Me la apunté con la idea de utilizarla y al final salió. Bovis es un tema que ya estaba terminado, ya estaba escrito, pero que no veíamos nada claro. Y decidí rescribir toda la letra. Fue un tema que tardó más de un año en componerse.

”La mitad de identidad que tengo se la he robado a mis hermanos” (Himalaya)

BWLI: Otro elemento que se aprecia en varias de vuestras letras, es el uso de ciertos recursos literarios como la aliteración (repetición de uno o varios fonemas en una misma palabra o frase).

Juan: Sí. Sé que existen estos recursos por el colegio. Yo suspendía todo [risas] pero siempre me había llamado la atención. Sabía que existían y supongo que me puse a jugar con las palabras.

Víctor: Mucha cacofonía también.

Juan: Sí, pero todo surge de una manera muy improvisada, muy anárquica.

”Para que no se escuchara la cuchara de los vecinos” (Prohibido el paso a toda persona ajena a la obra / Las Glorias)

BWLI: Hay muchas partes de vuestras canciones que son habladas, ¿cambia mucho en estos casos el proceso a la hora de escribir?

Juan: Sí, soy de escribir en el móvil cualquier frase que se me viene a la cabeza. De casa al trabajo o a cualquier sitio. No soy tanto de encerrarme y escribir todo un poema sino de una escritura muy espontánea. Cuando me sale algo, lo escribo y luego lo pongo en común.

Entrevista a El Diablo de Shanghai
Foto de Natalia Mateo del Rey (@nataliamdelrey)

BWLI: ¿Qué expectativas tenéis a corto plazo? ¿Os están saliendo más bolos? ¿Tenéis material nuevo?

Víctor: La idea es ir haciendo. No paramos de componer, vamos a diferentes ritmos. Dentro de poco nos encerraremos en una casa -solemos hacerlo de vez en cuando- a tocar y a ver qué sale. Tenemos muchas ideas y queremos ponerlas en común. Nos gusta montar y desmontar los temas muchas veces, ver si de ahí sale algo con más cuerpo y a partir de ahí, decidir hacia dónde vamos. Tal vez hacer otro disco, tal vez hacer un EP… según lo que sintamos que tenemos que contar. Y en cuanto a expectativas de grupo, lo que vaya saliendo. Paso a paso, ir avanzando y simplemente no quedarnos quietos porque es muy fácil no hacer nada y dejar que las cosas vengan. La idea es seguir trabajando pero tampoco quemarse.

Juan: No vamos a decir “es que no nos sale nada”. Nos lo vamos a currar, hablando con la peña y ahí donde nos llamen iremos.

Víctor: Por ejemplo, nos vamos a Málaga en febrero. Nos apetece mucho salir de la línea recta entre Barcelona y Madrid. De vez en cuando, vamos saliendo a algún sitio y siempre que se da es una ilusión tremenda.

BWLI: No querríamos terminar la entrevista sin preguntar por es ese taller tan cojonudo.

”Conozco un taller, […] diles que vas de mi parte, ¡son los mejores, tío!” (Himalaya)

Víctor: Ah! [risas] Lo metió Juana (guitarra). Es por su padre, yo creo. Restaura impalas y sólo impalas. Tiene un taller en su pueblo lleno de motos clásicas y las va restaurando una a una y todo el mundo le lleva sus motos. Este tema (Himalaya) está improvisado por completo, Juana estuvo en silencio toda la canción y de pronto empezó a dar brincos y a gritar “¡Tío, tío! ¡Conozco un taller, conozco un taller!” Nos pareció maravilloso y se quedó ahí.

Juan: La grabación de Himalaya fue la cosa más improvisada del mundo. La primera vez que la tocamos ya quedó la pista definitiva. Acabamos llorando de la risa.

 

El Diablo de Shanghai tocará el 25 de noviembre en la sala VOL de Barcelona y el 1 de diciembre en la sala Estraperlo de Badalona.

 

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